Marina, en sus 25 años, nos trae tres experiencias de su paso por el rubro. "La primera duré dos días, llegué y el lugar era todo lúgubre. Una chica en el comedor me agarró y me dijo que si podía me vaya ahora porque era horrible laburar ahí (re película de terror)". Es difícil entrar a un call center en el que lxs laburantes no estén completamente desencantadxs con las condiciones laborales, el ambiente y el trabajo en sí. "El segundo fue en Colonia Express, duré 5 meses. Era de llamada entrante. Me cargaban porque todas las llamadas raras me tocaban a mí. Por ejemplo, me
preguntaron si podían viajar con las cenizas de su esposo y tirarlas al
río -sí, nos pasan cosas raras y cómicas también-. Una madre me llamó llorando preguntando si podía viajar con su hijo
ya que era separada y yo le explicaba que por escribano necesitaba la firma
del padre. Nunca me entendió -en realidad sospechamos que sí, pero que jamás se sintió comprendida ni contenida por la empresa- y no paró de llorar por media hora". Quienes dicen que tenemos el "disquito", que solamente nos apegamos a lo que la patronal nos dice que debemos decir, no tiene ni idea de la empatía que sentimos diariamente cuando a lxs clientxs se los perjudica de igual forma que a nosotrxs. Se lxs estafa, se lxs ningunea, se lxs pasa por encima, sin un solo gramo de empatía. Lo sabemos, porque lo vivimos todos los días. Somos lxs únicxs que generamos algún tipo de contención ante la falta de respuesta empresaria. Y por esto, a veces, pocas, las menos logramos algo de empatía del otro lado: "Otra que
recuerdo -continúa Marina- es que por ayudar a una señora mayor me invitó a un punto de
encuentro para regalarme productos de Avon".
Recordemos las cuestiones de la competencia, la cual genera envidia y críticas entre compañeros. Se genera un ambiente hostil bastante parecido en ocasiones a los pasillos de la escuela secundaria. "El ambiente de este lugar estaba marcado por una piba de carácter que hace un año ue estaba ahí y los demás respondian a ella. Eramos cinco en call center y entre ellos se peleaban por puterio antiguo que a mi no me interesaba", dice nuestra protagonista, a quien seguramente le hubiese gustado atravesar su vertiginosa estadía en Colonia Express de alguna otra manera más amena y con menos radio-pasillo en el ambiente. Todo eso generado, como ya mencionamos repetidamente, por la famosa competencia y el afán por destacarse sobre lxs demás.
"Por último - concluye nuestra protagonista - trabajé en un call center de Volkswagen. Duré dos meses, llamada saliente era. Me puteaban mucho". Cuándo no recibiendo insultos que no nos pertenecen. Pero volviendo al tema de contener a unx consumidxr desoladx, también podemos decir que estxs nos usan como medio para descargar cuestiones personales. "Lo que más recuerdo es que una vez llamé a una casa y me retaron porque era la hora de la siesta y mi llamada molestaba y podía despertar a sus 8 hijos. Y todos los demas me puteaban porque me decian que era todo mentira". Viene siendo natural pensarlo, sabiendo la horda de estafas que la venta telefónica trae consigo. Pero de nuevo aquí estamos con la vincha puesta, acumulando las puteadas que le pertenecen al monstruo. "También recuerdo que un tipo que pensé que me estaba boludeando a lo ultimó me dijo que aceptaba, que vayamos a explicarle el plan a su casa y yo le tuve que preguntar si en serio aceptaba". Más allá de la comicidad de la situación, el entusiasmo de Marina por concretar esa venta responde a la presión siempre latente de convencer, engatuzar y finalmente concretar ante unx consumidxr que no buscaba eso que se ofrece pero que finalmente lo ha encontrado. Porque tenemos que hacerlo para valer, para ser rentables y productivxs, para ganarnos el peso porque de otra forma no lo merecemos, no valemos ni somos rentables ni productivxs. Sin objetivo cumplido, ni siquiera existimos como sujetos de valoración alguna.
Recordemos las cuestiones de la competencia, la cual genera envidia y críticas entre compañeros. Se genera un ambiente hostil bastante parecido en ocasiones a los pasillos de la escuela secundaria. "El ambiente de este lugar estaba marcado por una piba de carácter que hace un año ue estaba ahí y los demás respondian a ella. Eramos cinco en call center y entre ellos se peleaban por puterio antiguo que a mi no me interesaba", dice nuestra protagonista, a quien seguramente le hubiese gustado atravesar su vertiginosa estadía en Colonia Express de alguna otra manera más amena y con menos radio-pasillo en el ambiente. Todo eso generado, como ya mencionamos repetidamente, por la famosa competencia y el afán por destacarse sobre lxs demás.
"Por último - concluye nuestra protagonista - trabajé en un call center de Volkswagen. Duré dos meses, llamada saliente era. Me puteaban mucho". Cuándo no recibiendo insultos que no nos pertenecen. Pero volviendo al tema de contener a unx consumidxr desoladx, también podemos decir que estxs nos usan como medio para descargar cuestiones personales. "Lo que más recuerdo es que una vez llamé a una casa y me retaron porque era la hora de la siesta y mi llamada molestaba y podía despertar a sus 8 hijos. Y todos los demas me puteaban porque me decian que era todo mentira". Viene siendo natural pensarlo, sabiendo la horda de estafas que la venta telefónica trae consigo. Pero de nuevo aquí estamos con la vincha puesta, acumulando las puteadas que le pertenecen al monstruo. "También recuerdo que un tipo que pensé que me estaba boludeando a lo ultimó me dijo que aceptaba, que vayamos a explicarle el plan a su casa y yo le tuve que preguntar si en serio aceptaba". Más allá de la comicidad de la situación, el entusiasmo de Marina por concretar esa venta responde a la presión siempre latente de convencer, engatuzar y finalmente concretar ante unx consumidxr que no buscaba eso que se ofrece pero que finalmente lo ha encontrado. Porque tenemos que hacerlo para valer, para ser rentables y productivxs, para ganarnos el peso porque de otra forma no lo merecemos, no valemos ni somos rentables ni productivxs. Sin objetivo cumplido, ni siquiera existimos como sujetos de valoración alguna.
Que tenga muy buenas tardes, hasta luego.
Tu historia debe ser interesante, pero es ilegible por lo mal escrita con todas esas "x" puestas donde no corresponden.
ResponderEliminarMx chxpx xn hxxvx sxncxrxmxntx. Sxlxdxs.
EliminarLlegué gracias a un retuit perdido por ahí, de alguien que ni conozco..Se puede leer perfectamente y está muy bien redactado (para mí gusto), te felicito por el blog.. muy interesantes las historias que se relatan .
ResponderEliminar73*Y hay que quemar el cielo si es preciso por vivir*73
Muchas gracias! Aguante La Renga y Silvio.
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