Decidí empezar este blog, eligiendo la bronca como vehículo y a raíz de una crisis existencial, en busca de abandonar la perspectiva individualista en la que intenta sumirme mi trabajo para traer una realidad poco traída. No quisiera exponer el sentido de iniciar la página solo desde mis vivencias personales, incluso habiendo ganado experiencia en varios rubros del área, sino más bien lograr que este espacio se convierta progresivamente en retrato virtual fehaciente y en primera persona de lo que vivimos quienes atravesamos la vida laboral en un call center. La gente nos explica, nos insulta, nos amenaza, nos corta el teléfono porque no le interesamos, pocas veces nos felicita y por todo esto es que, en definitiva, proyecta en nosotrxs lo que una patronal deficiente y ambiciosa no le dará jamás: un buen servicio a precio razonable. "Pasame con un supervisor", "no voy a comprar nada, dejen de llamarme", "ya les dije que no tengo plata". En cualquiera de todas las variantes posibles sufrimos la desidia empresaria, la presión de ser el doble de eficientes en la mitad del tiempo, cumpliendo las exigencias de quien no solo le incumple al cliente/potencial cliente/deudorx o similares, sino a lxs que estamos del otro lado de la pantalla, poniendo la cara -o la voz- por el patrón.
Somos uno de los rubros que más padecen la flexibilización laboral gracias a la tercerización. La planta permanente resulta ser ese sueño diario imposible que la mayoría anhelamos alcanzar, como si aquello fuera a asegurarnos definitivamente alguna suerte de prosperidad alejada de nuestro padecer constante.
Y el padecer no solo viene por quien nos contrata y explota, sino muchas veces por supervisorxs y compañerxs, quienes lejos de empatizar por ser pares, eligen ponerse de la vereda de enfrente.
La intención no es regalarles distensión con un blog gracioso, tampoco agresivo, ni siquiera sensible. Lo que este espacio busca y propone es generar una pantalla de contención y visibilización para lxs que estamos del otro lado del teléfono, que somos tan humanxs como descartables.
Por sabernos jovenes, inexpertxs y en necesidad.
Por oportunismo, por codicia y avaricia.
Por garcas. Por patrones.
Resulta fundamental, en este y todos los tiempos que (nos) corren empezar a generar lugares donde mostrarnos, contenernos, poner en palabras lo que implican nuestros trabajos y nuestra vida cotidiana, y sumarnos a las filas en la lucha por un puesto digno para operadores y operadoras en todo el país. Quizás la intención sea bastante ambiciosa, pero qué cosa fuera el futuro sin presente.
Si es que somos sólo un número: pues sumemos, compañerxs.
Somos uno de los rubros que más padecen la flexibilización laboral gracias a la tercerización. La planta permanente resulta ser ese sueño diario imposible que la mayoría anhelamos alcanzar, como si aquello fuera a asegurarnos definitivamente alguna suerte de prosperidad alejada de nuestro padecer constante.
Y el padecer no solo viene por quien nos contrata y explota, sino muchas veces por supervisorxs y compañerxs, quienes lejos de empatizar por ser pares, eligen ponerse de la vereda de enfrente.
La intención no es regalarles distensión con un blog gracioso, tampoco agresivo, ni siquiera sensible. Lo que este espacio busca y propone es generar una pantalla de contención y visibilización para lxs que estamos del otro lado del teléfono, que somos tan humanxs como descartables.
Por sabernos jovenes, inexpertxs y en necesidad.
Por oportunismo, por codicia y avaricia.
Por garcas. Por patrones.
Resulta fundamental, en este y todos los tiempos que (nos) corren empezar a generar lugares donde mostrarnos, contenernos, poner en palabras lo que implican nuestros trabajos y nuestra vida cotidiana, y sumarnos a las filas en la lucha por un puesto digno para operadores y operadoras en todo el país. Quizás la intención sea bastante ambiciosa, pero qué cosa fuera el futuro sin presente.
Si es que somos sólo un número: pues sumemos, compañerxs.
Que tenga un buen día y muchas gracias por su tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario