Ticiana, de 24 años al momento de la experiencia, duró un mes. Durar, así le decimos. No estuvimos, ni vivimos. Duramos. A ver cuánto aguanta nuestro cuerpo, nuestra salud, nuestra paciencia. Esta es una breve pero ejemplificadora experiencia de la vida laboral cronometrada que padecemos lxs operadxres. "Hice tres semanas de capacitación y una en piso. Renuncié porque un día
me tomé mi break de quince minutos y regresé a mi lugar con dos minutos de
retraso y me "retaron" intensamente por el chat interno". Ticiana entrecomilla el "retaron" porque es una manera amable, irónica diría yo, de contar la presión constante que nos hacen sufrir si nos corremos medio milímetro de lo que se espera de nostrxs.
Claro está que cuando necesitamos que la patronal cumpla, pocas veces lo hace.
Robots.
Sin hablar, sin reírse, sin hacer nada más que llamar, atender y cumplir.
La rentabilidad se les va a acabar cuando empiece a nacer el ser humano detrás del número.
De a poco despertamos.
Claro está que cuando necesitamos que la patronal cumpla, pocas veces lo hace.
Robots.
Sin hablar, sin reírse, sin hacer nada más que llamar, atender y cumplir.
La rentabilidad se les va a acabar cuando empiece a nacer el ser humano detrás del número.
De a poco despertamos.
Le pido un momento, por favor, no me corte.
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