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 Agostina entró resignada a padecer menos mierda que en otros lados por mujer y trajadora. Empieza su relato detallando esto. "Estudié una carrera en la que luego insertarse en el mercado laboral, siendo mujer y muy joven no es fácil. A tal punto que terminé diciendo "prefiero trabajar en un callcenter antes de seguir soportando este ambiente de mierda". Tomando malas decisiones desde 1994". Probablemente mala, pero no terrible. ¿O sí?
 "En mí tercer mes en el call que llamaremos "T" me tocó atender a un abogado con apellido con Z y un par de "F", pariente del polémico Juez. Llamaba en representación de su cliente y me hizo saber su apellido de entrada, se negó a dar datos del cliente y me solicitaba hablar con determinada "supervisora" que lo había atendido anteriormente". Cuando hablamos de preferencias y favoritismos no nos referimos sólo a lxs operadorxs, muchas veces hay clientxs que deben tener un trato especial porque así lo decide el empleador. "Ella no se encontraba (de verdad, no del "no se encuentra disponible en este momento, en un rato lo llama"). Comenzó a amenazarme, a preguntarme si su apellido me "sonaba", a decirme que me iba a quedar sin trabajo porque "no sabía con quién me estaba metiendo". Mis superiores no hicieron nada, lo tuve en línea más de quince minutos hasta que volvió la "supervisora" a la que buscaba quien muy amablemente tomó el llamado. La "supervisora" por supuesto era una compañera mía, que trabajaba como BO (Back Office), medio de comodín de todas las áreas. Los supervisores reales ignoraron la situación". El comodín del que habla Agostina es nuestro famoso multitasking, recordemos: pilar fundamental de lo más vil en materia de explotación en nuestro rubro, pone a trabajar a varios en distintas posicones, obvio, por la misma plata. Por otro lado, el desinterés de superiorxs que como te creen lo suficientemente capacitadx para arreglártelas solx, piensan que ya no necesitan intervenir nunca más en tu vida laboral. Como si fueses empleadx de cualquier otro lugar menos de ese. "El último año lo trabajé en el área de redes sociales que me hizo sentir volver a la adolescencia y que mis viejos me griten "Agostina que haces en la computadora ponete a estudiar". El ninguneo de "la computadora" como si no sirviera para estudiar es el mismo en redes sociales. ¿No tenés la vincha puesta? Entonces tan ocupado no estás, toma dos planillas para revisar casos, tres órdenes técnicas para revisar y llamar como "caso especial" donde me tengo que presentar como "Encargada de casos especiales" área absolutamente FICTICIA. También vení y ayúdame a hacer el informe mensual, trabajo que no te corresponde pero bueh. Hice de formadora, de capacitadora, de calidad, de redes sociales, de Retail, de repuestos y accesorios, de supervisora, de agente de casos especiales, de agente de front, de agente de back office. Como todos. Eso sí: el sueldo siempre el mismo. Todos cobramos igual en "T". Multitaskeame la dignidad hasta el maldito punto de hacerme creer que mi sudor no vale, o vale siempre las mismas dos monedas de mierda año tras año y tarea tras tarea. Multitaskeame el orgullo, las ganas de protestar, el temple, la salud, la voluntad, la paciencia, todo. El desempeño, las métricas, la integridad. Acá y allá, casi siempre al mismo tiempo, y por las misma dos monedas de mierda. 
 Y aquí viene lo bueno, jóvenes. Sarcasmo detected.
 Cuenta nuestra protagonista en primera persona, valga un poco la redundancia: "Mí campaña era de atención al cliente, no realizábamos ventas, trabajábamos con más de 100 marcas que posee el grupo "N". Dependiendo la etapa aprendíamos entre 30 y hasta 80 llamados por día, el HT debía ser cuando entré de 6:15 y me fui del call con el HT ideal de 4:80. ¿Cambiaron los procesos para que las llamadas duren menos? No, todo lo contrario. Simplemente tenías que hacer lo mismo (o más) pero en menos tiempo bajo la presión de los supervisores y el maltrato de los consumidores por la falta de soluciones". La mayor cantidad de trabajo bien hecho en el menor tiempo posible. Recuerden bien estas palabras porque seguramente estén colgadas de varias paredes de box's de call, literal o simbólicamente. Son otro de nuestros pilares de la industria. Producir más, rápido y bien. ¿Cómo? Perdiendo la  dignidad humana y laboral. A cualquier precio. Por supuesto.
 "Mí campaña estaba bajo la gerencia de "SP" y "VL" que tienen más denuncias por maltrato que años en la empresa -las denuncias por maltrato ante Ministerio de Trabajo, abogadxs mediante, es moneda corriente de nuestro rubro-. He visto la persecución sistemática a compañeros, apercibidos, intimados, echados con causas ficticias y hostigados hasta sentirse despedidos". También recordemos el hostigamiento y persecusión constante a quienes se salen de la norma en experiencias anteriores. Por empatizar "de más" con elx clientx, por defender compañerxs, por denunciar negligecia empresarial. Por organizarse sindicalmente también, por supuesto. Sobre este último tengo fe en que volveremos en próximos posteos. Subversibxs no, obedientes. Incluso hasta en las situaciones más desesperantes: "Han echado a muchos compañeros en el año y medio que trabajé allí, a todos durante la jornada laboral, en el medio de la misma pidiéndoles delante de todos que se ponga en "otras tareas" en el teléfono y los acompañen a la sala de reuniones. La sala es absolutamente vidreada y al lado del piso de operaciones. Sin preaviso, sin pedagogía, sin contemplaciones". Porque no importa, la vida sigue, y si alguien "no sirve" hoy, no lo hará mañana. "Sin contemplaciones ni siquiera para con los que seguíamos ahí, quienes habíamos visto como echaban a nuestros amigos en algunos casos y debíamos seguir como si nada pasara atendiendo a una señora de 80 años que gastó su jubilación en un ventilador que no funciona en pleno enero en Tucumán". Angustia de un lado y del otro. Con clientxs y compañerxs. Afuera y adentro. En el bolsillo y en el box. "Sí sos empático el trabajo del call center de atención al cliente te arruina. Tenés que elegir entre seguir siendo empático o tu salud mental. Soñé con los casos más de una vez, discutí con supervisores, me planté, tuve suerte. Pude renunciar en el "mejor" momento. Me fui antes del caos mayor que vendría con el mundial debido a la estrategia de una de las marcas", nos cuenta Agostina. Y es muy cierto. Nos llevamos a nuestras casas en la mente y en el cuerpo la mochila del por qué no podemos hacer todo, de lo injusto que es no poder resolver un problema aún sabiendo que se podría si tuviéramos más herramientas. Sobre esto dice nuestra operadora: "Capacitan gente en una tarde y los largan a los leones pretendiendo que todo salga bien y luego si no sucede empiezan a buscar culpables para abajo en vez de mirarse al espejo". Las capacitaciones suelen ser rápidas, breves y casi siempre insuficientes. Y los supervisorxs, a pesar de esto, ausentes, como dijimos más arriba. Rápido, mucho y bien. Siempre. A cualquier costo.
 Hablemos de plata. "Las horas extras. Ah no. Las horas ADICIONALES. ¿Que son? Son las horas que trabajas por 72 pesos. Eso ahora con el aumento que recibió comercio, cuando arranque y hasta mayo de 2017 la hora adicional en el callcenter nos la pagaron 45 pesos. No es un chiste". Muchas veces pagadas en negro, tantas otras pagadas tarde, o mal. 
 Para coronar, hablemos de empresas incumpliendo leyes laborales. Son amantes incondicionales de la ilegalidad. "Renuncié el miércoles 06/06/18 en buenas condiciones, habiendo avisado previamente, saludando a todos con alegría. El día 07/06/18 llamo para consultar si recibieron mí telegrama y si el día 12/06/18 que ocurría el vencimiento LEGAL del plazo de pago de mí liquidación podría ir a buscarla. Me contestan que no, que estaría para el 15/06/18 recién, faltando ABSOLUTAMENTE a la ley. Llamé varias veces a chequearlo por si era un error de quién me atendía pero no, la respuesta siempre fue la misma. El cheque estuvo para el 15/06/18. Como el horario no me lo permitía envié a un familiar con un poder a buscarlo. Cuando pude encontrarme con el cheque noté que le pusieron fecha 12/06/18". Porque no solo incumplidores e irresponsables, sino también evasores. Expertos en tapar sus propias cagadas. Y no uso lenguaje inclusivo en esta oportunidad porque un poco el patrón tiene cara de varón.
 Cierra Agostina: "Eso es "T".Otro empleador más, otro callcenter más que se caga en sus empleados siempre que puede por dos mangos que mierda que a una multinacional no le hace ni cosquillas. El único punto es desmoralizarte y hacerte imposible el tener ganas de seguir estando ahí".
 Porque somos descartables y en realidad mucho no importa si estamos o no. Pero de estar allí debemos cumplir, de la manera en la que imponen, sin hacer preguntas ni cuestionamientos, sin solicitar nada, o lo menos posible, y siempre recordando que somos gastos, cargas, molestias, pero de igual manera debemos sudarlo todo por el fulano al que jamás le conoceremos la cara y que se rasca los huevos en Miami con la mayor parte de nuestro sueldo.


Aguarde en línea, señor, mi supervisor el señor Capitalismo ya le toma el llamado.

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