Teleperforadxs

MB nos habla de una de las empresas que deseo ver arder pronto. "A mis 27 años de edad y después de haber buscado laburo durante casi un año, logré ingresar en Teleperformance. Más precisamente en la campaña Vodafone, en la cual atendíamos a clientes españoles de esta empresa de telefonía celular. Empecé cumpliendo con lo que me había propuesto, logrando la calificación más alta en la capacitación de ingreso (que era eliminatoria) y siendo una de las dos personas, en un grupo de alrededor de treinta, que logró cobrar el bono de productividad en el primer mes de trabajo. En un principio estaba feliz con mi nuevo trabajo y con mis primeros “pobres triunfos” y no me importaba tener que abandonar a mis amigos temprano el sábado a la noche para tener que irme a trabajar el domingo mientras mi familia estaba prendiendo el fuego para el asado, ya que mis francos eran miércolesy jueves. Poco a poco mi entusiasmo fuè decreciendo al ver las injusticias que ahí se cometían. Despidos ante reclamos justos, supervisores caprichosos, cambios de francos y de horario arbitrarios, amiguismo a la orden del dia, malos tratos de los superiores y un sector llamado “Force” que eran una suerte de sector policial de empleados con perfil de patovica de boliche que te regañaba si te habías tomando 15 segundos de más yendo a mear". Repetimos hasta el hartazgo los males del call center, que MB nos menciona con presición. La relación desigual con la patronal, cimentada en el engranaje del capitalismo, se multiplica a la décima potencia en un ambiente explotador y enajenante como el call center. 
 Sigue nuestro protagonista: "En una oportunidad llegó “la lluvia de inversiones” desde España y decidieron abrir ahí en Teleperformance el sector de “Cobranzas”. Si bien, la tarea era casi tan desgastante como la del “front”, donde estaba en ese entonces, “Cobranzas” me entusiasmaba por la posibilidad de recuperar los sábados con amigos y los asados del domingo ya que los francos los tenía en esos días. Por este motivo, para todos era una suerte de “premio” pasar a cobranzas ya que además tenia un sueldo fijo, un poco superior al básico del front sin bonos, y no había que estar lidiando con los supervisores para que no te caguen estos premios. Grande terminó de ser mi decepción, cuando lejos de elegir a los más destacados, los supervisores comenzaron a postular a los que peor performance tenían ya que eran los que le hacían perder los bonos a ellos dejando, a quienes se habían esforzado más, cautivos en el sector sin considerar mérito alguno y no importándoles otra cosa más que cobrar dos mangos más de su miserable bono". Hablamos de competencia desleal, pero también de amiguismo y de conveniencia. Nada peor que unx compañerx haciéndole el juego a la empresa y demostrando, porque eso le enseñaron, que debe ser mejor que vos para triunfar. Y ni así lo logra, pues a la patronal le importa treinta millones de huevos su existir en tanto y en cuanto facture, sirva, cumpla. La única beneficiada. 
 El nulo reconocimiento en la mayoría de los call nos motiva cada vez menos, en un puesto que nos anula la salud, la cabeza y el autoestima. "Lo mejor que unx se lleva siempre son lxs compañerxs", me decía un jefe una vez. Y muchas veces ni eso, pues se empeñan en amiguearse con lxs de arriba, en ser servil y funcional.

                                         Disculpe, ¿su nombre, me dijo? No lo escucho bien, señor, se entrecorta.


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